Nadie nace (ni muere) sabiendo todo

Hace unos años estaba en una reunión social.

No recuerdo bien de qué hablábamos, pero sí recuerdo que fue en esa conversación que descubrí que Sudáfrica no equivale a Sudamérica.

Cuando dije que no sabía que Sudáfrica era un país, algunas de las personas presentes se rieron y dijeron “¿¡Cómo que no sabías?!”, “¿Qué te pensabas que era?”, “¿No sabías que en el 2010 el Mundial se jugó en Sudáfrica, y que siempre se juega en países?”.
No, no sabía.

El año pasado, conocí a varias chicas de Sudáfrica.
Me llevé bien con una de ellas enseguida, porque tenía un colgante de Harry Potter y estaba estudiando pedagogía. Le comenté que no hacía mucho que me había enterado de que Sudáfrica era un país.
Ella me dijo: “Sí, lo sé… El nombre da lugar a confusión, no sos la única. No somos el sur de África, somos solamente un país más”.

Qué respuesta tan diferente.

No vino desde el juicio, vino desde la comprensión.

Despertó en mí muchos sentimientos lindos, y me ayudó a revisar y resignificar el pasado (que también existe en el presente).

Con esa respuesta, entendí que lo que habían hecho las otras personas era juzgarme por no saber algo que ellas sí sabían.

Con esa respuesta, recordé que nadie nace (¡ni muere!) sabiendo todo.

Con esa respuesta, descubrí que yo no era la única que no sabía algo, y que eso no era ninguna sorpresa ni ninguna desgracia.

Con esa respuesta, pude ver la diferencia entre egoinocencia de la que tanto me había hablado Facundo Cabral (se puede leer acá).

También resignifiqué esa frase que tanto me gusta:
“Ayudémonos a crecer en lugar de destruirnos”.

¿Por qué cuestionar al otro que no sabe algo?

¿Por qué no mejor alegrarnos cuando el otro descubre?
Cuando el otro cuestiona, explora, se sorprende, aprende.

¿No es lo que hacemos todos desde que nacemos hasta que morimos?

¡Ayudémonos a crecer en lugar de destruirnos!

 

3 thoughts on “Nadie nace (ni muere) sabiendo todo

  1. Los paradigmas de nuestra sociedad actual (el sobrerendimiento; el filósofo posmoderno Byung Chul Han habla mucho sobre esto) hacen creer a las personas que deben saber y dominar absolutamente todo, o al menos pretender que lo hacen. Además, la deseabilidad social hace que muchos juzguen de buenas a primeras.

    Al final, es imposible saberlo todo, ni siquiera el mismísimo Carl Jung (psicoanalista) en sus viajes alrededor del mundo pudo conocer la verdad del ser humano y de su historia, ni los conquistadores, nadie. Pienso que el placer de la vida está en reconocer que nuestra taza nunca estará llena y que debemos colocarla siempre en la mesa para que se nos sirva otra ronda de té (conocimiento desconocido).

    ¡Muy bonita entrada, Maca!

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